Invierno sin resfríos, protege tu fuego digestivo con Ayurveda

Hay algo que he aprendido con los años —y sobre todo gracias al Ayurveda— que cambió para siempre la forma en que atravieso el invierno: todo empieza en tu fuego digestivo.

Ese fueguito que arde silenciosamente en el centro de tu cuerpo, que transforma lo que comes, lo que sientes y lo que vives en energía, claridad y vitalidad. En Ayurveda, lo llamamos Agni. El pilar de tu salud digestiva.
Y no te exagero si te digo que cuidarlo es cuidar tu vida.

fuego interno

Cuando el invierno llega, Agni se pone a prueba

A veces me pasa, no sé si a ti también: llega el frío y empiezo a notar ciertas señales… un poco más de cansancio, la piel más seca, cambios de humor sin mucha razón, menos ganas de moverme, y la digestión… bueno, digamos que no es su mejor momento.

persona sosteniendo una taza de cerámica blanca

¿Te suena familiar?

No es casualidad. Durante el invierno, el entorno se vuelve más frío, más seco y más lento. Todo en la naturaleza parece recogerse: los árboles, las plantas… incluso nosotras.
Y lo mismo pasa dentro de nuestro cuerpo. Nuestro fuego digestivo se ve afectado por ese mismo ambiente.

El problema es que, si no lo cuidamos, ese fuego empieza a apagarse poquito a poco, y con él, nuestra capacidad para digerir bien los alimentos, las emociones y hasta las experiencias.

¿Qué pasa cuando Agni se debilita?

  • Te resfrías con más frecuencia
  • Sientes la piel y las articulaciones secas o agrietadas
  • Te cuesta ir al baño
  • Tienes frío en las manos y los pies todo el día
  • Te sientes más pesada o lenta
  • Te baja el ánimo y aumentan los antojos
  • Te falta energía aunque hayas dormido
  • Te cuesta motivarte o concentrarte

Y eso no es algo que se solucione solo con una sopa caliente o una frazada más. Necesitamos volver a conectar con el fuego que nos mantiene vivas, activas y presentes.

¿Cómo cuidamos nuestro fuego digestivo este invierno?

Aquí te comparto lo que aplico yo (y lo que enseño a mis clientas). Cosas simples, reales, posibles… y poderosas:

1. Comidas que abracen

Invierno es para guisos, sopas, caldos, porridge calentito. Todo lo que salga humeante desde la cocina va directo a alimentar tu Agni.
Evita lo crudo o lo frío —ahora no es el momento.

2. Aliadas en tu cocina: las especias

Un poco de jengibre fresco, cúrcuma, canela, comino o pimienta negra pueden ser el impulso que tu digestión necesita.
Además, le dan ese toque cálido y aromático a tus platos que te hace sentir contenida.

3. Dale ritmo a tu cuerpo

Comer a la misma hora cada día le da a tu cuerpo seguridad. Sabe cuándo prepararse, cuándo encender el fuego, cuándo descansar.
Evita comer por ansiedad o por aburrimiento —eso apaga tu fuego digestivo.

4. Muévete con suavidad pero con constancia

Una caminata al sol, una clase suave de yoga o un par de saludos al sol en la mañana bastan para recordarle a tu cuerpo que está vivo, que puede y que quiere moverse.

Mujer en chaqueta naranja y pantalones negros sentada en suelo cubierto de nieve durante el día

5. Calienta tu corazón también

Velas encendidas, mantas suaves, música bonita, una taza tibia entre las manos, una amiga que te haga reír.
El Agni también vive en tu corazón, y no hay especia que lo encienda más que el amor y el cuidado verdadero.

En resumen

Cuidar tu Agni en invierno es un acto de amor profundo hacia ti misma.
Cuando tu fuego está fuerte, todo lo demás se alinea: tu energía, tu ánimo, tu digestión, tu mente.

Así que si este invierno sientes el llamado a cuidarte desde adentro, a encender ese fueguito sagrado que vive en ti, estoy aquí para acompañarte.

Puedes leer más artículos en este blog o escribirme si necesitas apoyo personalizado o sumarte a nuestras propuestas estacionales.

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Tu salud empieza con una elección. Y puedes hacerla hoy.
Con cariño,
Radha


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